noviembre 29, 2006

Actividad física para los niños

Posted in Buena salud a 11:25 pm por Claudia Ojeda, Profesora

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Nuestros niños necesitan actividad mediante juegos o deportes para mantenerse en buenas condiciones físicas. Los buenos hábitos de actividades físicas que se aprenden en la infancia pueden ayudar al niño a convertirse en un adulto activo y saludable. Los adultos que son activos físicamente tienen menos probabilidades de tener sobrepeso o tener enfermedades del corazón, presión arterial alta y otras afecciones. Los adultos y los niños deben tratar de hacer por lo menos 30 minutos de actividades físicas la mayoría de los días de la semana.

  • Fomente la participación en actividades físicas, incluso deportes.
  • Estimule la participación en actividades que pueden disfrutarse hasta la edad adulta (por ejemplo, caminar, correr, nadar, baloncesto, tenis, jugar a la pelota, baile, y bicicleta).

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  • Planee actividades físicas con la familia o los amigos; el ejercicio es más divertido cuando participan otras personas.
  • Limite el tiempo que su hijo pasa viendo la televisión a menos de 2 horas al día. Anímelo a ir al parque, al gimnasio, o a la piscina.

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  • Las actividades físicas deben ser divertidas. No haga que la única meta sea la de ganar.
  • Muchas comunidades y escuelas ofrecen programas de ejercicio o de deportes; infórmese de las opciones disponibles.

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Nutrientes Básicos

Posted in Buena salud, Uncategorized a 12:28 am por Claudia Ojeda, Profesora

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Los grupos de nutrientes básicos que necesita el ser humano para desarrollar y mantener el organismo en buenas condiciones de salud son seis: agua, proteínas , grasas, hidratos de carbono, vitaminas y minerales. Aunque todos ellos se encuentren en la mayoría de los alimentos naturales que se consumen normalmente, su proporción es desigual y ninguno los posee todos. Así, por ejemplo, los aceites sólo contienen grasas, mientras que en los huevos se encuentra el mayor contenido de preteínas. De ello se deduce que, para obtener un dieta equilibrada, es recomendable combinar los productos alimentarios de la mejor forma posible, según los nutrientes fundamentales que contenga.

 las legumbres

          

21.jpg                    Además de su riqueza en proteínas, albúminas y aminoácidos, las legumbres

tienen un alto contenido en fibra, un elemento fundamental en la eliminación de toxinas.                                         

Frutos secos:

32.jpg          Los frutos secos aportan a la dieta grasa poliinsaturadas muy valiosas, ya que constituyen

una buena fuente de energía. En general, estos frutos tienen mayores y mejores propiedades energéticas que las que tiene la carne. 

Debido a su alto contenido en aceites y, por consiguiente, su elevado poder calórico, los frutos secos se descartan en la mayor parte de las dietas alimentarias.  

Verduras y Hortalizas:

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El agua constituye entre el 80 y el 90% de su composición, y en ellas se encuentran disueltas las sales minerales y las vitaminas. Estos elementos tienen un papel preponderante en importantes funciones del organismo, como la transmisión de los impulsos nerviosos, el mantenimiento de la presión arterial, el estado tónico de las células de los tejidos, la síntesis de hormonas y enzimas y, sobre todo, la hidratación correcta del organismo.

Los cereales:

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 Además de su valor cultural en todas las latitudes, ya que de su cultivo se originó la práctica de la agricultura, los cereales, que son los frutos de diferentes gramíneas, suponen en la dieta del hombre una fuente de energía concentrada. Su contenido en glúcidos y proteínas prácticamente pueden satisfacer todas las necesidades alimentarias humanas. Sus lípidos poliinsaturados evitan la formación de colesterol. Son ricos en sales minerales y oligoelementos, y contienen todas las vitaminas que el organismo requiere.

Leche:

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En la composición de la leche de vaca se encuentran proteínas -que, en conjunto, contienen todos los aminoácidos esenciales-, lactosa -con un valor dulcificante que corresponde a una sexta parte del azúcar común-, lípidos, principalmente triglicéridos -una molécula de glicerina combinada con tres de ácidos grasos- y una considerable proporción de calcio. 

Carnes:

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 En ningún caso debe consumirse carne de forma abusiva, cualquiera que sea su origen. La causa reside en que, en la degradación de las proteínas en aminoácidos, con frecuencia se producen la purina, un compuesto del cual deriva, entre otras sustancias, el ácido úrico. Si el contenido de este ácido en la sangre  es alto, puede resultar afecada la función biológica de los riñones y producir ciertas enfermedades, como la uremia, la nefrosis y la nefritis. 

Huevos:

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La clara, que pesa unos 35 g, es traslúcida, está compuesta mayormente por albúmina y contiene la mitad de las proteínas del huevo (cuyo total alcanza el 14% de su peso). La yema, con un peso aproximado de 18 g, contiene el resto de las proteínas, la lecitina -grasas fosforadas-, vitaminas A, B, D y E, y contienen también hiero y azufre. Pese a ser un alimento nutritivo perfectamente equilibrado, porque tiene todos los aminoácidos esenciales en óptimas proporciones, el huevo es bajo en calorías por su escaso contenido en hidratos de carbono. 

Pescados y mariscos:

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Dado que la refrigeración sólo matiene el pescado y el marisco en consiciones salubres durante pocos días, el hombre recurrió a otros sistemas para preservarlos. Así surgieron, por ejemplo, la salazón que se aplica generalmente al bacalao, al areque y a las anchoas; el ahumado, utilizado para conservar el salmón y la trucha, y el enlatado, para el cual se usa con frecuencia la carne de atún, el bonito y la caballa.  Las bondades de estos sitemas reconocidas porque permiten la conservación de alimentos, pueden verse contrarrestadas por los riesgos que los aditivos que se añaden pueden suponer para la salud de algunas personas, en especial para la de aquellos que sufren determinadas afecciones. Por ejemplo, la salazón implica la ingestión de una cantidad excesiva de sal, desalojable para ciertas dolencias, entre ellas la hipertensión; el ahumado puede no destruir determinados parásitos que provocan algunas enfermedades instestinales; y el enlatado, aunque exento hoy del riesgo tóxico de la botulina, gracias a la esterilización moderna, generalmente contiene sustancias químicas que, destinadas a mantener o a realzar el color y la textura, pueden causar trastornos orgánicos. A diferencia de estos procedimientos, la ultracongelación, el más moderno de todos los sistemas que se han diseñado para la conservación de alientos, no ofrece peligros para la salud humana: sólo implica sacrificar un poco el sabor y el aroma del alimento fresco en aras de la economía doméstica.